Genuino, sobrio pero con todos los matices necesarios,
de voz profunda y segura, el cantor Jorge Víctor Andrada editó
un disco que, sin bulla promocional, se ubica entre los más
destacados del año. En Huella de otras Huellas asume con autoridad
la voz de creadores indispensables para cantarle con lucidez
a la vida en la llanura pampeana. Cifras, milongas, huellas,
alguna vidala o un vals se suceden sin fisuras en la grabación
que Andrada ilumina con su canto claro y su guitarra exacta.
El notable poema Payador, de Suma Paz, y a continuación la
milonga de José Curbelo y Roberto Ayrala sobre Gabino Ezeiza
(Las Guitarras de Pancho Luna) forman una dupla inmejorable
en la segunda mitad del álbum. La figura de Suma está presente
en el aire a lo largo de toda la placa. Andrada le dedica
el trabajo a la artista fallecida en abril del año pasado
y abre el disco con otro de sus poemas, Al Sur del Canto.
Así cobra total sentido el título y su referencia a la huella,
que incluye también los pasos de, por ejemplo, Atahualpa Yupanqui,
de quien se incluye El Arbol que tu Olvidaste. Y, claro, también
se retoma el camino del citado trovador ilustre en el único
tema que Andrada cuenta con un invitado, justamente un payador,
Emanuel Gabotto.
La milonga de Federico Paducci Un Campo sin Alambrar; la cifra
Llenar de Coplas el Campo, de Alberto Merlo y Víctor Abel
Giménez; el vals Andando, de Nahuel Santana y el propio cantor;
la zamba de Eduardo Andrade De la Ruda Macho; la milonga De
Madre y de Pampa, de Hamlet Lima Quintana y Oscar Alem o Huella
de Otras Huellas, de Héctor Esteban País y Carlos Vilanova
son otros de los surcos que el álbum camina con dignidad y
sin desfallecer nunca.