 |
¡Ese
Alfredo Urquiza!
"Mujeres de América" nada mas (y
nada menos) que poesía y música
Por Susy Scándali
Diario
La Capital de Mar del Plata
Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires
Argentina
|
"Personalidad subyugante y sin parangón en el género del
arte poético. Urquiza ha derribado todos los prejuicios en
el arte de decir, recitar o interpretar. A nadie se parece
excepto a sí mismo. Va desde el balbuceo al alarido, desde
un arrullo de cuna al grito guerrero, desde una ternura mulata
a un temblor de morerías, desde la flor silvestre a la altiva
rosa y se eleva a las altas cumbres como el cóndor andino.
Bajo el pretexto de un espectáculo él cumple una función social.
¡Ese Alfredo Urquiza!...".
Ante estas palabras de Ñusta de Piorno, todo lo que se pueda
llegar a agregar sobre el "Indio" Urquiza, quizá esté de más.
No obstante eso, quizá también valga la pena.
Quizá valga la pena decir que en "Mujeres de América" el "Indio"
llega al escenario y comienza a recitar. Va sin más a la poesía.
Sin dilaciones, sin esperas. Casi con apuro. Y es que casi
se puede intuir que el "Indio" respira poesía. Que él mismo
"es" poesía.
Quizás valga la pena decir que se planta firme y una luz,
una sola luz ilumina su figura ascética, despojada, pantalón
oscuro y camisa blanca y que así, el escenario desnudo se
va transformando en pampa, en mar, en viento, en campo de
lucha, en templo, en dulce cuna, en escuela, en montoneras,
en un calmo atardecer...
En "Mujeres de América", Urquiza va pasando por la vida y
el sentimiento de aquellas mujeres que tuvieron que ver con
los principios mismos de nuestra patria chica y nuestra Latinoamérica
grande.
Las fortineras, las que lucharon en las guerras por la independencia,
las grandes poetas que le pusieron su voz a las anónimas mujeres
de sus tiempos, las que abrieron caminos.
De tanto en tanto, la luz en otro costado del escenario ilumina
a Jorge Víctor Andrada con su guitarra. Y es otra voz -hermosa
voz, profunda voz- la que se eleva, para cantar a las mujeres
que el "Indio" evoca, en un exquisito contrapunto que conmueve.
El espectáculo culmina -una hora y muchas vidas después, pero
parecen apenas diez minutos- con el estremecedor poema de
María Elena Walsh dedicado a Eva Perón, la mujer que al frente
de las luchas obreras entró como un vendaval en la historia
argentina.
"Mujeres de América" apareció en la cartelera marplatense
casi como un regalo de fin de temporada y se quedará todos
los fines de semana hasta fin de mes. Poniéndole un poco de
tibieza al alma, en estos tiempos de invierno.
Ir
a nota original |