Estaban la papa y el maíz,
chinampas de flores y el Quetzal.
El oro sagrado de Inti,
los ponchos de plumas de Chankay.
Estaban la llama y el hüemul,
guacamayos, pumas y el ñandú.
Llevaron la rueda y el cañón,
coraza, caballo y arcabuz,
espejos y cuentas de color,
la Biblia, el arado y una cruz.
Llevaron la pluma y el papel,
la voz de Castilla con su ley.
Estaba el tabaco, el arrayán,
mandiocas, copihues y orazáa,
el palo borracho, el guayacán,
el duro quebracho, el ananá.
Estaban el caucho y el abey,
ceibas, araucarias y el mamey.
Llevaron la pólvora el alcohol,
la vaca, la oveja y el trigo,
las brújulas ciegas de ambición,
insomnes, rastreando El Dorado
Encomienda, mita y yanacón,
cadenas de surco y socavón.
Estaba el cacao y el maní,
la tibia vicuña y el tatú,
el cóndor andino, el colibrí,
guanacos, alpacas y perús.
Cuzco y Tenochtítlan del amor,
Otúmba y Cajamarca del dolor.